martes, 2 de abril de 2013

Me les voy

Desvelada, con calor, y mucha buena vibra. ¡Ojalá todo salga bien!

Un dibujillo que hice para calmar mi ansiedad:


 Lo que uno hace desvelado y desquehacerado...

Próximamente, mis impresiones sobre Chiapas. ¿A que es bello conocer lugares y personas nuevas?

miércoles, 27 de marzo de 2013

Phileas Fogg mode: ON

Estoy por irme de viaje, y como siempre, me causa ansiedad.

Ya llegué al punto de buscar en diversos blogs qué empacar (soy de esas personas insensatas que se llevan en la maleta cuanta cosa 'cree' que va a ocupar), métodos de supervivencia en la selva, aprender a usar una navaja Victorinox de formas memorables, ir viendo qué me falta comprar, que maleta usar, en fin. Lo usual.

Si pensé que mi  flojera común iba a mantener a raya el TOC, me equivoqué estrepitosamente. No hay nada más efectivo para mi persona que verme en estado de 'apuro' para, vaya la redundancia, apurarme.

Y es que adoro viajar, ¿A quien no le encanta?

Siempre he tenido la idea utópica de 'algún día me ire de viaje por todo el mundo', cual Phileas Fogg moderno (con menos apuro y sin apuestas de por medio, claro), y lo he hecho una meta de vida. Por lo pronto me ha tocado viajar aquí mismo en México un par de veces, y definitivamente apoyo la idea de que uno debe conocer primero su país para poder disfrutar mejor de otros (esto es para autoconvencerme de que mi decisión de irme estas vacaciones a Chiapas fue mejor que irme a USA...).

Revisando y revisando blogs, noté que muchos recomiendan llevar una laptop como gadget indispensable. Y entonces dije, 'Really?'. La última vez que me tocó salir (Oaxaca, es bellísimo) estuve una semana completa alejada de las redes sociales y el internet en general. Y puedo decir que fue de las semanas mas laaaargas y felices de mi vida. Yo opino que cuando uno se va de vacaciones, va a eso. A vacacionar. Creo que el ego del ser humano ha sobrepasado límites si cree que NECESITA informarle al universo qué comió en el mercado de Quiensabedondelandia, si se mojo los pies en un charco, o si casi muere por que olvidó en casa un cepillo de dientes.

A. NADIE. LE. IMPORTA.

Una persona cuando sale de vacaciones debe darle prioridad a si mismo antes que a los demás. ¡Vas a descansar, a conocer, a disfrutar de un lugar que probablemente jamás hayas visitado, y al cual quizá nunca jamás en la vida regreses! ¿De verdad es tan importante hacerle saber a todos cada cosa que te pasa en tu viaje, en lugar de vivir lo que te sucede? Sonará a broma o juego, pero conozco personas que tienen ansiedad si no 'twittean' o 'suben a face' cualquier tontería. Les preocupa mas informar a los demás que vivirlo, y pienso que eso esta muy mal. Demuestra lo dependientes que podemos ser los seres humanos de reconocimiento ajeno, mas que del propio.

Nota: Estoy yéndome a extremos y generalizo, claro que no hace daño comunicarte con tu familia, amigos o pareja en tu viaje, y si las redes sociales te lo permiten, adelante. Esta perfecto llevar tu laptop si tu viaje es muy largo, de negocios, etc. Pero por Dios, no suban fotos de las quesadillas del mercado. Nadie quiere verlas. Que no se vuelva más importante 'twittearlo' que vivirlo. El tema de redes sociales y demás lo tocaré a futuro...

En conclusión, viajar es bello. Es de las cosas mas geniales, revitalizadoras y que te llenan de experiencia en el universo. Pocas veces he tenido la oportunidad, pero las aprovecho como nunca :) y consejo: Coman. Coman muuuuucho de lo que sea que vendan a donde vayan, que la experiencia culinaria es de las mejores que hay.

Mientras, seguiré lidiando con ansiedad. Qué se le va a hacer...

NOTA IMPORTANTE: Quizá digan "hay que hipócrita, diciendo eso sobre redes sociales y lo sube a un blog de internet." Pues este blog es una especie de 'Journal' personal, es para decir lo que pienso sea leído o no, y la verdad no tengo nada mejor que hacer en estos momentos, así que no aplica mucho. Además, esto no es con afán de agraviar a nadie, es una simple opinión :) si tienes comentarios, buenos, malos o para debate, bienvenidos.










viernes, 8 de febrero de 2013

Cuento

Soñé algo, y quise hacer un cuento. Dedicado <3


Anochecía.

La construcción arañada por los años se cernía frente a nosotros, expectante. La casa no parecía derruida, pero ciertamente el tiempo la había hecho sus estragos. A los lados de la casa no había nadie, ningún alma curiosa que nos distrajera de la invitación que el dueño del inmueble, con una sonrisa retorcida y ojos cansados, nos ofreciere. 

Apreté un poco la mano de mi acompañante, infundiéndome valor. No había nada de extraño que se te invitara a ver una película a casa de un compañero, mas sin embargo, había algo. Una picazón constante en la parte posterior de la cabeza, el escalofrío que recorre de la nuca al hueso sacro y revuelve las entrañas.

Lo sentía. Lo olía. Dentro de esa casa había algo. 

Decidí ignorar mis entonces infundados pensamientos con un gesto de la cabeza, redimiendo la molesta  sangre que palpitaba con agitación. Cruzamos la reja negra, que daba paso a una cochera amplia y un pequeño jardín de rosas pobremente cuidado. Ellos dos parloteaban banalidades, mientras yo seguía aferrada a su mano, que se tornaba sudorosa. 

Entramos a un amplio cuarto de paredes lisas y oscuras, verdes como el bosque de noche. El piso verdemar brillaba con un pulido desgastado, polvoso, mostrando grietas color café terracota. La habitación estaba desnuda, mas sin embargo tenía un largo pasillo como extensión. 

Aquí es cuando las cosas comenzaron a tornarse extrañas. Noté que dicho pasillo contenía a lo largo de sus paredes diversas entradas, todas ellas carentes de puertas, siendo éstas sustituidas por una vasta oscuridad. Dentro de cada una de las habitaciones, reinaba el silencio. Pero mis sentidos se alarmaron, aterrados, sensibilizándose al cien al escudriñar en dicha penumbra.

Sentí una respiración. Dos. Demasiadas. Presencias de ultratumba que me vigilaban desde el arropo que la carencia de luz les proporcionaba, mirándome en silencio. Venía de una y todas partes, de todas direcciones, en todo mi cuerpo...

Solo respirando.  

Ahogué un grito que quiso brotar desde el fondo de mi estómago, cuando vi que al final del pasillo una luz gris se colaba desde un patio central. Lo perturbador es que, justo antes de entrar a la casa, era ya muy entrada la noche. 

Confundida, con el corazón palpitando con premura en mis sienes y una pesadez que aumentaba cada vez más con el pasar del tiempo, viré mi cabeza hacia la sala, dispuesta a cuestionar todo aquello que me atormentaba. 

Pero la pregunta nunca llegó a formularse, atorándose en mi garganta cual enervante veneno. 

 Dos criaturas deformes, de rasgos claramente femeninos, asomaban sus torsos tras una pantalla de televisión que antes no había estado ahi. Tenían la piel cetrina, amarillenta, con el cuero pegado a sus huesudos cráneos desnudos, y prominentes costillas angulosas. Una falsa humanidad se apoderaba de sus extremidades, pero sus rostros me demostraron que no lo eran.

 O al menos, lo que podría considerarse como un rostro. En su lugar, tres manos de largos y huesudos dedos se retorcían grotescamente frente a su cabeza, formando pobres imitaciones de ojos, retorcidas narices, y bocas deformes. Los dedos nudosos eran tan agudos, tan rápidos, que no me percataba del momento exacto en el que cambiaban de 'expresión'. Primero, rostros alegres, antinaturales. Después, llenos de una desdicha casi tangible. Así seguían infinitamente, ambas criaturas cambiando sus macabros gestos a la par cual gemelas siniestras. 

Toda la situación rayaba en lo surrealista. Mientras mis ojos no podían dejar de taladrar las apariciones con intensidad, me di cuenta de inmediato que me había quedado sola. Quise gritar, escapar de ese bizarro sitio cuanto antes. Pero no podía. Me tenían perdida en su incesante danza, gesticulando cada vez más rápido, cada vez más imposible…

Entonces, cesó. Las manos se extendieron. Una vasta nada cubría sus rostros, y entonces, desperté. 

Y ellas, seguían respirando. 

viernes, 25 de enero de 2013